"Dr. Heidegger′s Experiment - [El experimento del doctor Heidegger "









Nathaniel Hawthorne

Dr. Heidegger′s Experiment
[El experimento del doctor Heidegger] ]


That very singular man, old Dr. Heidegger, once invited four venerable friends to meet him in his study. There were three white-bearded gentlemen, Mr. Medbourne, Colonel Killigrew, and Mr. Gascoigne, and a withered gentlewoman, whose name was the Widow Wycherly. They were all melancholy old creatures, who had been unfortunate in life, and whose greatest misfortune it was that they were not long ago in their graves. Mr. Medbourne, in the vigor of his age, had been a prosperous merchant, but had lost his all by a frantic speculation, and was now little better than a mendicant. Colonel Killigrew had wasted his best years, and his health and substance, in the pursuit of sinful pleasures, which had given birth to a brood of pains, such as the gout, and divers other torments of soul and body. Mr. Gascoigne was a ruined politician, a man of evil fame, or at least had been so till time had buried him from the knowledge of the present generation, and made him obscure instead of infamous. As for the Widow Wycherly, tradition tells us that she was a great beauty in her day; but, for a long while past, she had lived in deep seclusion, on account of certain scandalous stories which had prejudiced the gentry of the town against her. It is a circumstance worth mentioning that each of these three old gentlemen, Mr. Medbourne, Colonel Killigrew, and Mr. Gascoigne, were early lovers of the Widow Wycherly, and had once been on the point of cutting each other′s throats for her sake. And, before proceeding further, I will merely hint that Dr. Heidegger and all his foul guests were sometimes thought to be a little beside themselves,--as is not unfrequently the case with old people, when worried either by present troubles or woful recollections.  !Aquel hombre singular que se llamó el doctor Heidegger, invitó cierta vez a su estudio a cuatro antiguos amigos suyos. Tres de ellos eran ancianos de cabellos y barbas grises: Mr. Medbourne, el coronel Killigrew y Mr. Gascoigne; la otra persona era una mujer mustia y consumida, que se llamaba la viuda Wycherly. Todos ellos eran personas de edad avanzada que habían sufrido grandes infortunios en sus vidas y cuya desgracia mayor era la de no encontrarse ya en la tumba. Mr. Medbourne había sido en sus años de fortaleza un comerciante rico y próspero, pero había perdido todo por una fracasada especulación y ahora se encontraba más o menos en la situación de un hombre pobre y solemne. El coronel Killigrew había dilapidado sus mejores años, su salud y su vida, persiguiendo placeres sensuales, que le habían dado como remuneración tardía una gota pertinaz y tormentos incontables en cuerpo y espíritu. Mr. Gascoigne era un político fracasado y un hombre con mala fama que había conservado su equívoca reputación hasta que el tiempo borró su nombre de la mente de la generación actual, convirtiéndolo en un ser oscuro en lugar de difamado. Por lo que a la viuda Wycherly se refiere, la tradición nos dice que había sido una gran belleza en su juventud, pero que durante mucho tiempo había tenido que vivir en un alejamiento absoluto como resultado de ciertas historias escandalosas que habían prejuiciado en contra de ella a toda la gente de la ciudad. Una circunstancia también digna de mencionarse es la de que cada uno de estos ancianos, Mr. Medbourne, el coronel Killigrew y Mr. Gascoigne, habían sido pretendientes de la viuda Wycherly y que cada uno había estado a punto de degollar a los demás por causa de ella. Antes de seguir adelante sólo quiero indicar que tanto el doctor Heidegger como sus cuatro invitados, tenían la reputación de no estar muy bien en sus cabales, como suele acontecer a gentes de alguna edad, a quienes atormentan preocupaciones o recuerdos dolorosos.
"My dear old friends," said Dr. Heidegger, motioning them to be seated, "I am desirous of your assistance in one of those little experiments with which I amuse myself here in my study."  —Queridos y viejos amigos —dijo el doctor Heidegger, indicando que tomaran asiento. —Tengo el deseo de que asistan a uno de esos pequeños experimentos que acostumbro realizar en mi estudio.
If all stories were true, Dr. Heidegger′s study must have been a very curious place. It was a dim, old-fashioned chamber, festooned with cobwebs, and besprinkled with antique dust. Around the walls stood several oaken bookcases, the lower shelves of which were filled with rows of gigantic folios and black-letter quartos, and the upper with little parchment-covered duodecimos. Over the central bookcase was a bronze bust of Hippocrates, with which, according to some authorities, Dr. Heidegger was accustomed to hold consultations in all difficult cases of his practice. In the obscurest corner of the room stood a tall and narrow oaken closet, with its door ajar, within which doubtfully appeared a skeleton. Between two of the bookcases hung a looking-glass, presenting its high and dusty plate within a tarnished gilt frame. Among many wonderful stories related of this mirror, it was fabled that the spirits of all the doctor′s deceased patients dwelt within its verge, and would stare him in the face whenever he looked thitherward. The opposite side of the chamber was ornamented with the full-length portrait of a young lady, arrayed in the faded magnificence of silk, satin, and brocade, and with a visage as faded as her dress. Above half a century ago, Dr. Heidegger had been on the point of marriage with this young lady; but, being affected with some slight disorder, she had swallowed one of her lover′s prescriptions, and died on the bridal evening. The greatest curiosity of the study remains to be mentioned; it was a ponderous folio volume, bound in black leather, with massive silver clasps. There were no letters on the back, and nobody could tell the title of the book. But it was well known to be a book of magic; and once, when a chambermaid had lifted it, merely to brush away the dust, the skeleton had rattled in its closet, the picture of the young lady had stepped one foot upon the floor, and several ghastly faces had peeped forth from the mirror; while the brazen head of Hippocrates frowned, and said,--"Forbear!"  Si es verdad lo que la gente dice, el estudio del doctor Heidegger era un lugar muy extraño. Era un aposento oscuro y amueblado a la usanza antigua, adornado con telas de araña y con todos los objetos cubiertos de polvo. Adosados a las paredes se veían libreros de nogal, en cuyas baldas inferiores se alineaban innumerables infolios, mientras que las superiores se hallaban reservadas para pequeños volúmenes, encuadernados en pergamino. Sobre el librero del centro había un busto de Hipócrates, con el cual, según se dice, el doctor Heidegger celebraba consulta en los casos difíciles de su práctica médica. En el rincón más oscuro de la estancia había un armario alto y estrecho de nogal, con la puerta entreabierta, dentro del cual podía verse la silueta inquietante de un esqueleto. Entre dos de los muebles colgaba un espejo, que mostraba su luna polvorienta en un marco antiguo de oro deslustrado. Entre las muchas historias que se contaban de este espejo, figura la de que dentro de su marco habitaban los espíritus de todos los pacientes del doctor que habían muerto y que lo miraban frente a frente cada vez que dirigía su mirada hacia él. En el lado opuesto de la habitación se veía el retrato de tamaño natural de una joven, vestida magníficamente con seda, satén y brocados y con un rostro tan lánguido como sus propios vestidos. Hacía medio siglo aproximadamente que el doctor Heidegger había estado a punto de casarse con esta joven, pero al sentirse un poco indispuesta tomó una de las prescripciones de su prometido y murió la noche anterior a la ceremonia. Queda aún por mencionar la gran curiosidad del estudio: un enorme infolio encuadernado con cuero negro y con grandes cerraduras de plata maciza. El volumen no tenía ninguna inscripción en el lomo y nadie podía saber, por tanto, el título del libro. Sin embargo, todos sabían que se trataba de un volumen de magia, y que una vez una doncella se atrevió a sacar el volumen de su sitio con la intención de quitarle el polvo: el esqueleto se agitó en el armario, el retrato de la prometida del doctor Heidegger se elevó a la altura de un pie del piso y varios rostros se asomaron en el espejo, mientras que la cabeza broncínea de Hipócrates arrugaba el ceño y decía: “¡Prohibido!
Such was Dr. Heidegger′s study. On the summer afternoon of our tale a small round table, as black as ebony, stood in the centre of the room, sustaining a cut-glass vase of beautiful form and elaborate workmanship. The sunshine came through the window, between the heavy festoons of two faded damask curtains, and fell directly across this vase; so that a mild splendor was reflected from it on the ashen visages of the five old people who sat around. Four champagne glasses were also on the table.  Así era el estudio del doctor Heidegger. En la tarde de verano de nuestra historia, una pequeña mesa redonda, tan negra como el ébano, se hallaba en el centro de la estancia, sobre ella había una vajilla de cristal de forma exquisita y magnífica talla. La luz del sol se proyectaba por la ventana, a través de dos pesados cortinajes de damasco y caía directamente sobre la mesa y la vajilla, devolviendo una especie de tenue resplandor sobre los rostros cenicientos de los cinco ancianos reunidos en torno a la mesa, en donde se hallaban también cuatro copas de champaña.
"My dear old friends," repeated Dr. Heidegger, "may I reckon on your aid in performing an exceedingly curious experiment?"  —Queridos y viejos amigos míos —repitió el doctor Heidegger. —¿:Puedo contar con su presencia para realizar un experimento singularmente extraordinario?
Now Dr. Heidegger was a very strange old gentleman, whose eccentricity had become the nucleus for a thousand fantastic stories. Some of these fables, to my shame be it spoken, might possibly be traced back to my own veracious self; and if any passages of the present tale should startle the reader′s faith, I must be content to bear the stigma of a fiction monger.  Por otra parte, el doctor Heidegger era un hombre, casi un anciano, en extremo raro, cuyas excentricidades se habían convertido en el núcleo de mil cuentos fantásticos; algunas de estas historias, para ser sinceros, tienen que ser atribuidas a mi modesta persona, y si algunas partes de ésta someten a una prueba excesivamente difícil la credulidad del lector, caiga sobre mí el estigma de la irrealidad y de la invención.
When the doctor′s four guests heard him talk of his proposed experiment, they anticipated nothing more wonderful than the murder of a mouse in an air pump, or the examination of a cobweb by the microscope, or some similar nonsense, with which he was constantly in the habit of pestering his intimates. But without waiting for a reply, Dr. Heidegger hobbled across the chamber, and returned with the same ponderous folio, bound in black leather, which common report affirmed to be a book of magic. Undoing the silver clasps, he opened the volume, and took from among its black-letter pages a rose, or what was once a rose, though now the green leaves and crimson petals had assumed one brownish hue, and the ancient flower seemed ready to crumble to dust in the doctor′s hands.  Cuando los invitados del doctor oyeron las palabras de éste sobre el proyectado experimento, no pensaron sino en la asistencia al asesinato de un pobre ratón bajo la cámara de la máquina pneumática, el examen al microscopio de una tela de araña o algún otro de los experimentos con que el doctor Heidegger acostumbraba importunar a sus invitados. Sin esperar la respuesta, atravesó a pasos irregulares la estancia y volvió con el libro encuadernado en cuero negro, del que se decía que era un tratado de magia. Hizo girar las cerraduras de plata y abrió el volumen, del que extrajo una rosa cuyas hojas verdes y pétalos encendidos habían adquirido un tono tan marchito y pardo que hubiera podido creerse que iba a quedar reducida a polvo cuando la tocara el doctor Heidegger.
"This rose," said Dr. Heidegger, with a sigh, "this same withered and crumbling flower, blossomed five and fifty years ago. It was given me by Sylvia Ward, whose portrait hangs yonder; and I meant to wear it in my bosom at our wedding. Five and fifty years it has been treasured between the leaves of this old volume. Now, would you deem it possible that this rose of half a century could ever bloom again?"  —Esta rosa —dijo—, esta misma rosa marchita y a punto de deshacerse, brilló y floreció hace ahora cincuenta y cinco años. Sylvia Ward, cuyo retrato pueden ustedes mirar ahí, me la dio y yo tenía la intención de llevarla en mi solapa el día de nuestra boda. Durante cincuenta y cinco años ha estado guardada entre las hojas de este viejo volumen. ¿:Les parece a ustedes posible que esta rosa de más de medio siglo de edad pueda florecer nuevamente?
"Nonsense!" said the Widow Wycherly, with a peevish toss of her head. "You might as well ask whether an old woman′s wrinkled face could ever bloom again."  —¡Imposible! —dijo la viuda Wycherly, sacudiendo la cabeza con impaciencia. —Con el mismo fundamento puede usted preguntarnos si puede florecer de nuevo el rostro arrugado y marchito de una mujer.
"See!" answered Dr. Heidegger.  —¡Miren entonces! —dijo el doctor Heidegger en respuesta.
He uncovered the vase, and threw the faded rose into the water which it contained. At first, it lay lightly on the surface of the fluid, appearing to imbibe none of its moisture. Soon, however, a singular change began to be visible. The crushed and dried petals stirred, and assumed a deepening tinge of crimson, as if the flower were reviving from a deathlike slumber; the slender stalk and twigs of foliage became green; and there was the rose of half a century, looking as fresh as when Sylvia Ward had first given it to her lover. It was scarcely full blown; for some of its delicate red leaves curled modestly around its moist bosom, within which two or three dewdrops were sparkling.  Destapó una vasija que estaba sobre la mesa y depositó la rosa sobre el agua que aquélla contenía. Al principio la flor quedó flotando sobre la superficie sin que al parecer absorbiera nada de su humedad. Pronto, sin embargo, los cinco ancianos pudieron percibir un cambio extraordinario. Los pétalos secos y contraídos se pusieron tensos y brillantes, recuperaron un tinte rojo intenso; el tallo adquirió una vez más su jugosidad primitiva, las hojas se volvieron verdes, y al poco tiempo la rosa de hacía más de medio siglo se encontraba tan fresca y fragante como en el momento en que Sylvia Ward se la regaló a su prometido. Casi totalmente abierta, algunas hojas se rizaban todavía sobre sí mismas, mientras la corola retenía unas gotas brillantes del líquido misterioso.
"That is certainly a very pretty deception," said the doctor′s friends; carelessly, however, for they had witnessed greater miracles at a conjurer′s show; "pray how was it effected?"  —¡He aquí algo verdaderamente extraordinario! —dijeron los amigos del doctor, aunque no demasiado sorprendidos, pues ya habían sido testigos otras veces de maravillas aun mayores realizadas por él. —¿:Puede decirnos cómo ha logrado esto? —dijeron.
"Did you never hear of the ′Fountain of Youth?′ " asked Dr. Heidegger, "which Ponce De Leon, the Spanish adventurer, went in search of two or three centuries ago?"  —¿:No han oído ustedes hablar —dijo el doctor Heidegger— de la Fuente de la Juventud, que hace dos o tres siglos fue a buscar Ponce de León, un aventurero español?
"But did Ponce De Leon ever find it?" said the Widow Wycherly.  —¿:Llegó a encontrarla efectivamente? —preguntó la viuda Wycherly.
"No," answered Dr. Heidegger, "for he never sought it in the right place. The famous Fountain of Youth, if I am rightly informed, is situated in the southern part of the Floridian peninsula, not far from Lake Macaco. Its source is overshadowed by several gigantic magnolias, which, though numberless centuries old, have been kept as fresh as violets by the virtues of this wonderful water. An acquaintance of mine, knowing my curiosity in such matters, has sent me what you see in the vase."  —No —respondió el doctor Heidegger—, porque Ponce de León no la buscaba en su verdadero lugar; la famosa Fuente de la Juventud se encuentra, si mis informes no me engañan, en la parte meridional de la península de Florida, no lejos del lago Macaco. La fuente de donde mana el agua está a la sombra de unas gigantescas magnolias, que aunque viven desde hace ya innumerables años se mantienen tan frescas como si las acabaran de plantar, gracias a las virtudes de esta agua maravillosa. Un amigo mío, que conoce mi afición por estas cosas, me ha enviado la poción que ven ustedes en esta vasija.
"Ahem!" said Colonel Killigrew, who believed not a word of the doctor′s story; "and what may be the effect of this fluid on the human frame?"  —Está bien, está bien —dijo el coronel Killigrew, que no creía ni una palabra de la historia del doctor. —¿:Cuál es el efecto de este líquido en el organismo humano?
"You shall judge for yourself, my dear colonel," replied Dr. Heidegger; "and all of you, my respected friends, are welcome to so much of this admirable fluid as may restore to you the bloom of youth. For my own part, having had much trouble in growing old, I am in no hurry to grow young again. With your permission, therefore, I will merely watch the progress of the experiment."  —Ustedes mismos serán jueces de esto, querido coronel —replicó el doctor Heidegger—, pues cada uno se encuentra invitado a tomar aquella parte de líquido que le haga falta para devolver a sus venas el fuego de la juventud. Por mi parte, he tenido tantos dolores a medida que iba avanzando en el camino de la vida, que no tengo el menor deseo de volver una vez más a la juventud. Con el permiso de ustedes, me concretaré, por eso, a seguir como espectador el curso del experimento.
While he spoke, Dr. Heidegger had been filling the four champagne glasses with the water of the Fountain of Youth. It was apparently impregnated with an effervescent gas, for little bubbles were continually ascending from the depths of the glasses, and bursting in silvery spray at the surface. As the liquor diffused a pleasant perfume, the old people doubted not that it possessed cordial and comfortable properties; and though utter sceptics as to its rejuvenescent power, they were inclined to swallow it at once. But Dr. Heidegger besought them to stay a moment.  Mientras hablaba, el doctor Heidegger había llenado las cuatro copas de champaña con el agua de la Fuente de la Juventud. Este líquido poseía, al parecer, cierta efervescencia, pues desde el fondo de cada una de las copas ascendían sin cesar burbujas que estallaban en la superficie como gotas de plata. Como el líquido exhalaba un aroma agradable, los cuatro invitados no dudaron que poseyera cualidades reconfortantes. Aun cuando estaban escépticos en lo que a sus virtudes rejuvenecedoras se refería, todos se mostraron dispuestos a apurar su copa. El doctor Heidegger, sin embargo, les suplicó que se detuvieran sólo un momento.
"Before you drink, my respectable old friends," said he, "it would be well that, with the experience of a lifetime to direct you, you should draw up a few general rules for your guidance, in passing a second time through the perils of youth. Think what a sin and shame it would be, if, with your peculiar advantages, you should not become patterns of virtue and wisdom to all the young people of the age!"  —Antes de que beban de esta agua maravillosa, mis queridos amigos —dijo—, sería conveniente que extrajeran de su experiencia aquellas reglas de conducta que deberán guiarlos a través de los peligros de la juventud con los que se van a enfrentar por segunda vez. Piensen en la vergÜenza que sería si con la vida que tienen todos ustedes detrás vivieran, sin embargo, una segunda juventud sin convertirse entonces en maestros de virtud y sabiduría para todos los de su misma edad.
The doctor′s four venerable friends made him no answer, except by a feeble and tremulous laugh; so very ridiculous was the idea that, knowing how closely repentance treads behind the steps of error, they should ever go astray again.  Los cuatro respetables amigos del doctor no respondieron más que con una sonrisa débil y trémula; tan absurda les parecía la idea de que aun sabiendo hasta qué punto el arrepentimiento castiga los errores, pudieran ellos otra vez dejarse arrastrar por faltas iguales a las de antes.
"Drink, then," said the doctor, bowing: "I rejoice that I have so well selected the subjects of my experiment."  —¡Beban ustedes, pues! —dijo el doctor haciendo una pequeña reverencia. —Me alegro de haber escogido tan bien a los sujetos de mi experimento.
With palsied hands, they raised the glasses to their lips. The liquor, if it really possessed such virtues as Dr. Heidegger imputed to it, could not have been bestowed on four human beings who needed it more wofully. They looked as if they had never known what youth or pleasure was, but had been the offspring of Nature′s dotage, and always the gray, decrepit, sapless, miserable creatures, who now sat stooping round the doctor′s table, without life enough in their souls or bodies to be animated even by the prospect of growing young again. They drank off the water, and replaced their glasses on the table.  Con manos trémulas los cuatro acercaron sus copas a sus labios. Si, efectivamente, poseía las virtudes que el doctor Heidegger le atribuía, a nadie podía haber sido concedido este líquido que más lo necesitara, que a estos cuatro seres humanos. Todos ellos tenían el aspecto de no haber sabido nunca lo que significa ventura y juventud y de haber sido siempre estas mismas criaturas grises, decrépitas y miserables que se inclinaban ahora en torno a la mesa, sin vida bastante ni en sus cuerpos ni en sus almas para sentirse animadas siquiera ante la perspectiva de volver nuevamente a la juventud. Los cuatro bebieron el agua y depositaron después las copas sobre la mesa.
Assuredly there was an almost immediate improvement in the aspect of the party, not unlike what might have been produced by a glass of generous wine, together with a sudden glow of cheerful sunshine brightening over all their visages at once. There was a healthful suffusion on their cheeks, instead of the ashen hue that had made them look so corpse-like. They gazed at one another, and fancied that some magic power had really begun to smooth away the deep and sad inscriptions which Father Time had been so long engraving on their brows. The Widow Wycherly adjusted her cap, for she felt almost like a woman again.  Casi en el mismo momento tuvo lugar un cambio en el aspecto de los invitados, semejante al que pudiera haberles producido una copa de vino generoso, unido al resplandor repentino del sol sobre sus fisonomías. En lugar del tono ceniciento que había dado hasta ahora a su rostro un aspecto cadavérico, sus mejillas comenzaron a colorearse súbitamente. Los cuatro comenzaron a mirarse unos a otros, pensando que, en efecto, algún poder mágico empezaba a borrar los trazos profundos y tristes que el Padre Tiempo había grabado durante tantos años en sus facciones. La viuda Wycherly se ajustó la cofia y comenzó a sentirse de nuevo algo semejante a una mujer.
"Give us more of this wondrous water!" cried they, eagerly. "We are younger--but we are still too old! Quick--give us more!"  —¡Dénos más de esta agua maravillosa —gritaron ansiosamente. —Somos más jóvenes, pero todavía somos demasiado viejos. ¡De prisa! ¡Dénos usted más!
"Patience, patience!" quoth Dr. Heidegger, who sat watching the experiment with philosophic coolness. "You have been a long time growing old. Surely, you might be content to grow young in half an hour! But the water is at your service."  —Paciencia, paciencia —dijo el doctor Heidegger, que observaba el experimento con la frialdad de un filósofo. —Durante decenios enteros han estado ustedes envejeciendo. Debería bastarles, pues, con convertirse en algo más jóvenes en media hora... No obstante, el agua está a su disposición.
Again he filled their glasses with the liquor of youth, enough of which still remained in the vase to turn half the old people in the city to the age of their own grandchildren. While the bubbles were yet sparkling on the brim, the doctor′s four guests snatched their glasses from the table, and swallowed the contents at a single gulp. Was it delusion? even while the draught was passing down their throats, it seemed to have wrought a change on their whole systems. Their eyes grew clear and bright; a dark shade deepened among their silvery locks, they sat around the table, three gentlemen of middle age, and a woman, hardly beyond her buxom prime.  Al decir esto, el doctor Heidegger llenó de nuevo las copas con el líquido de la juventud, del que había aún en la vasija una cantidad suficiente como para volver a todos los ancianos de la ciudad tan jóvenes como sus nietos. Mientras estaban las burbujas ascendiendo a la superficie, los cuatro invitados del doctor tomaron sus copas de la mesa y bebieron el líquido de un trago. ¿:Era ilusión? Mientras el filtro encantado estaba aún pasando por sus gargantas, cada uno de ellos experimentó un cambio total en su organismo. Sus ojos se hicieron claros y brillantes, una sombra oscura comenzó a dibujarse entre la plata de sus cabellos y los que ahora rodeaban la mesa eran tres caballeros de mediana edad y una señora que parecía estar en las fronteras de la primera y la segunda juventud.
"My dear widow, you are charming!" cried Colonel Killigrew, whose eyes had been fixed upon her face, while the shadows of age were flitting from it like darkness from the crimson daybreak.  —Mi querida Mrs. Wycherly, es usted encantadora —dijo el coronel Killigrew, cuyos ojos habían estado fijos en el rostro de la viuda, mientras las sombras de la edad desaparecían de él como la oscuridad retrocede ante los primeros resplandores del alba.
The fair widow knew, of old, that Colonel Killigrew′s compliments were not always measured by sober truth; so she started up and ran to the mirror, still dreading that the ugly visage of an old woman would meet her gaze. Meanwhile, the three gentlemen behaved in such a manner as proved that the water of the Fountain of Youth possessed some intoxicating qualities; unless, indeed, their exhilaration of spirits were merely a lightsome dizziness caused by the sudden removal of the weight of years. Mr. Gascoigne′s mind seemed to run on political topics, but whether relating to the past, present, or future, could not easily be determined, since the same ideas and phrases have been in vogue these fifty years. Now he rattled forth full-throated sentences about patriotism, national glory, and the people′s right; now he muttered some perilous stuff or other, in a sly and doubtful whisper, so cautiously that even his own conscience could scarcely catch the secret; and now, again, he spoke in measured accents, and a deeply deferential tone, as if a royal ear were listening to his wellturned periods. Colonel Killigrew all this time had been trolling forth a jolly bottle song, and ringing his glass in symphony with the chorus, while his eyes wandered toward the buxom figure of the Widow Wycherly. On the other side of the table, Mr. Medbourne was involved in a calculation of dollars and cents, with which was strangely intermingled a project for supplying the East Indies with ice, by harnessing a team of whales to the polar icebergs.  La viuda sabía que los cumplidos del coronel Killigrew no se movían estrictamente dentro de los límites de la verdad, así que se levantó y corrió al espejo, con el temor de que volviera a salir a su encuentro la faz arrugada y contrahecha de una anciana. Mientras tanto, los tres caballeros se comportaban de una manera que hacía pensar que el agua de la juventud poseía también ciertas cualidades tonificantes; a no ser que el ardor exuberante de sus ánimos fuera un vértigo momentáneo, producido por la repentina desaparición del peso de los años. La mente de Mr. Gascoigne parecía dirigirse al terreno de la política, aunque era imposible decir si del pasado, presente o futuro, pues las mismas ideas y frases que pronunciaba habían estado en circulación durante los últimos cincuenta años. Unas veces profería atropelladamente párrafos altisonantes sobre patriotismo, gloria nacional y derechos del pueblo, otras sobre alguna materia peligrosa, perdiéndose en un susurro tan leve, que ni su propia conciencia podía percatarse del secreto; otras, en fin, hablaba en un tono tan discreto y con acentos tan respetuosos como si el oído de un rey escuchara sus redondeados períodos. Durante este tiempo, el coronel Killigrew había canturreado una canción alegre, haciendo sonar su copa al compás de la canción, mientras sus ojos miraban sin cesar las formas seductoras de la viuda Wycherly. Al otro lado de la mesa, Mr. Medbourne estaba sumido en el cálculo de una operación de dólares y centavos, en el que se mezclaba extrañamente un proyecto de proveer de hielo a las Indias Orientales, para lo que se valdría de algunas ballenas que arrastrarían icebergs de los mares polares.
As for the Widow Wycherly, she stood before the mirror courtesying and simpering to her own image, and greeting it as the friend whom she loved better than all the world beside. She thrust her face close to the glass, to see whether some long-remembered wrinkle or crow′s foot had indeed vanished. She examined whether the snow had so entirely melted from her hair that the venerable cap could be safely thrown aside. At last, turning briskly away, she came with a sort of dancing step to the table.  Por su parte, la viuda Wycherly se encontraba delante del espejo, admirando y sonriendo a su propia imagen, a la que saludaba como si fuera el amigo más querido del mundo; acercó su rostro al espejo después, para ver si, efectivamente, se habían desvanecido las arrugas que durante tanto tiempo habían estigmatizado su fisonomía. Examinó si la nieve había desaparecido a tal extremo de sus cabellos que de nuevo pudiera quitarse la cofia que cubría su cabeza. Finalmente, se apartó con brusquedad del espejo y se dirigió a la mesa con una especie de paso de baile.
"My dear old doctor," cried she, "pray favor me with another glass!"  —Mi buen doctor, tenga la bondad de darme otra copa.
"Certainly, my dear madam, certainly!" replied the complaisant doctor; "see! I have already filled the glasses."  —Sin duda, señora, sin duda —dijo complaciente el doctor. —Mire usted: ya están llenas nuevamente las copas.
There, in fact, stood the four glasses, brimful of this wonderful water, the delicate spray of which, as it effervesced from the surface, resembled the tremulous glitter of diamonds. It was now so nearly sunset that the chamber had grown duskier than ever; but a mild and moonlike splendor gleamed from within the vase, and rested alike on the four guests and on the doctor′s venerable figure. He sat in a high-backed, elaborately-carved, oaken arm-chair, with a gray dignity of aspect that might have well befitted that very Father Time, whose power had never been disputed, save by this fortunate company. Even while quaffing the third draught of the Fountain of Youth, they were almost awed by the expression of his mysterious visage.  En efecto, estaban las cuatro copas rebosantes del agua maravillosa, cuya efervescencia al quebrarse en la superficie semejaba el brillo oscilante de perlas líquidas. La caída de la tarde se había acentuado tanto, que las sombras invadían el recinto más que nunca; no obstante, una luz dulce y lunar surgía de dentro de la vasija que contenía el agua de la juventud y se fijaba su resplandor en los cuatro invitados y en la venerable figura del doctor Heidegger, que estaba en un sillón de roble de alto respaldo y cuidada talla, manteniendo su severa dignidad, que hubiera podido corresponder perfectamente a la de aquel Padre Tiempo, cuyo poder no había sido disputado nunca hasta aquella tarde. Mientras éstos bebían por tercera vez del agua de la juventud hubo un momento en que la expresión del doctor tenía un velo de temor sobre su ánimo.
But, the next moment, the exhilarating gush of young life shot through their veins. They were now in the happy prime of youth. Age, with its miserable train of cares and sorrows and diseases, was remembered only as the trouble of a dream, from which they had joyously awoke. The fresh gloss of the soul, so early lost, and without which the world′s successive scenes had been but a gallery of faded pictures, again threw its enchantment over all their prospects. They felt like new-created beings in a new-created universe.  Pero al momento siguiente un torrente de nueva vida se precipitó en sus venas. Los cuatro tenían la edad deliciosa de la primera juventud. Los años y la vejez, con toda su triste secuela de cuidados, desengaño y preocupaciones, eran recordados sólo como una pesadilla de la que felizmente habían despertado. El brillo del alma, tan tempranamente perdido, sin el cual las escenas sucesivas del mundo no habían sido más que una galería de cuadros deslustrados, tendía de nuevo su encanto sobre todos sus proyectos: se sentían como seres recientemente creados en un universo también acabado de crear.
"We are young! We are young!" they cried exultingly.  —¡Somos jóvenes! ¡Somos jóvenes! —gritaron todos en coro, llenos de alegría.
Youth, like the extremity of age, had effaced the strongly-marked characteristics of middle life, and mutually assimilated them all. They were a group of merry youngsters, almost maddened with the exuberant frolicsomeness of their years. The most singular effect of their gayety was an impulse to mock the infirmity and decrepitude of which they had so lately been the victims. They laughed loudly at their old-fashioned attire, the wide-skirted coats and flapped waistcoats of the young men, and the ancient cap and gown of the blooming girl. One limped across the floor like a gouty grandfather; one set a pair of spectacles astride of his nose, and pretended to pore over the black-letter pages of the book of magic; a third seated himself in an arm-chair, and strove to imitate the venerable dignity of Dr. Heidegger. Then all shouted mirthfully, and leaped about the room. The Widow Wycherly--if so fresh a damsel could be called a widow--tripped up to the doctor′s chair, with a mischievous merriment in her rosy face.  La juventud, al igual que la vejez, había borrado las características marcadas por los años de madurez y las había asimilado todas. Lo que aquí había era un grupo de jóvenes entusiastas y extasiados por la alegría irrefrenable de sus pocos años. El efecto más singular de su alegría consistía en mofarse de los achaques y de la decrepitud de que hasta hacía muy poco tiempo ellos mismos habían sido víctimas. Se reían a carcajadas de sus anticuados atavíos, de sus sacos viejos y de sus amplios chalecos, así como de la cofia y del vestido pasado de moda de la que ahora era una joven en plenitud de belleza. Uno de ellos cruzaba renqueando la habitación, buscando imitar a un anciano atormentado por la gota, mientras que otro se ponía unos quevedos igual que un viejo disponiéndose a leer, y un tercero se sentó incluso en un sillón imitando la actitud venerable del doctor Heidegger. Después todos gritaban alegremente, brincando por todo el recinto. La viuda Wycherly —si es que a una joven tan bella podía llamársele viuda— se dirigió con un paso de baile al sillón del doctor Heidegger, con una expresión de malicia en su rostro sonrosado:
"Doctor, you dear old soul," cried she, "get up and dance with me!" And then the four young people laughed louder than ever, to think what a queer figure the poor old doctor would cut.  —Mi querido y pobre doctor —dijo—, levántese usted y baile conmigo. —A estas palabras los otros tres rieron a carcajadas, pensando en la triste figura que tendría el viejo doctor si se dispusiera a bailar.
"Pray excuse me," answered the doctor quietly. "I am old and rheumatic, and my dancing days were over long ago. But either of these gay young gentlemen will be glad of so pretty a partner."  —Perdóneme —respondió el doctor Heidegger tranquilamente. —Soy un viejo, y reumático por añadidura; los días en que podía bailar han pasado desde hace mucho para mí. Pero alguno de estos jóvenes que gentilmente nos acompañan es seguro que se sentirían halagados de bailar con una pareja tan hermosa...
"Dance with me, Clara!" cried Colonel Killigrew  —¡Baile conmigo, Clara! —gritó el coronel Killigrew.
"No, no, I will be her partner!" shouted Mr. Gascoigne.  —¡No! ¡Yo seré su pareja! —exclamó Mr. Gascoigne.
"She promised me her hand, fifty years ago!" exclaimed Mr. Medbourne.  —Clara me prometió su mano hace cincuenta años —repuso a su vez Mr. Medbourne.
They all gathered round her. One caught both her hands in his passionate grasp another threw his arm about her waist--the third buried his hand among the glossy curls that clustered beneath the widow′s cap. Blushing, panting, struggling, chiding, laughing, her warm breath fanning each of their faces by turns, she strove to disengage herself, yet still remained in their triple embrace. Never was there a livelier picture of youthful rivalship, with bewitching beauty for the prize. Yet, by a strange deception, owing to the duskiness of the chamber, and the antique dresses which they still wore, the tall mirror is said to have reflected the figures of the three old, gray, withered grandsires, ridiculously contending for the skinny ugliness of a shrivelled grandam.  Todos comenzaron a rodearla: uno le tomó las manos y las estrechó, apasionadamente; otro la abrazaba por la cintura, mientras otro hundía su mano entre los brillantes rizos que asomaban por debajo de la cofia. Enrojecía, jadeante, luchaba, increpaba, riendo, rozando con su aliento cálido unas veces a uno, otras veces a otro de los rostros que la rodeaban; ella luchaba por desasirse, sin conseguirlo por completo. Nunca hubo cuadro más delicioso de jovialidad juvenil, con una seductora beldad como premio. Debido a la creciente oscuridad de la estancia y a los anticuados trajes que llevaban, proyectaban una imagen distinta. Se ha dicho que el espejo reflejaba sólo las figuras de tres viejos, mustios y decrépitos, contendiendo ridículamente entre sí por una vieja, fea y huesuda dama.
But they were young: their burning passions proved them so. Inflamed to madness by the coquetry of the girl-widow, who neither granted nor quite withheld her favors, the three rivals began to interchange threatening glances. Still keeping hold of the fair prize, they grappled fiercely at one another′s throats. As they struggled to and fro, the table was overturned, and the vase dashed into a thousand fragments. The precious Water of Youth flowed in a bright stream across the floor, moistening the wings of a butterfly, which, grown old in the decline of summer, had alighted there to die. The insect fluttered lightly through the chamber, and settled on the snowy head of Dr. Heidegger.  Pero todos eran jóvenes y el ardor de la pasión lo probaba suficientemente. Inflamados hasta la locura por los encantos de la rejuvenecida, que ni rechazaba ni admitía a ninguno, los tres jóvenes rivales comenzaron a cruzar miradas amenazadoras. Sin abandonar su preciada presa, sus manos se dirigieron a la garganta de los otros. En el curso de la lucha que se desarrolló a continuación, los contendientes derribaron la mesa y la vasija se estrelló contra el piso en mil pedazos. El agua de la juventud se extendió en el suelo como un arroyo brillante, humedeciendo las alas de una mariposa que había cumplido su ciclo de vida y había muerto ahí; el insecto revoloteó un momento por la estancia y se posó en la cabeza nevada del doctor Heidegger.
"Come, come, gentlemen!--come, Madam Wycherly," exclaimed the doctor, "I really must protest against this riot."  —¡Calma, calma, señores! ¡Vamos, madame Wycherly! —gritó el doctor. —Ustedes comprenderán que debo protestar contra este alboroto.
They stood still and shivered; for it seemed as if gray Time were calling them back from their sunny youth, far down into the chill and darksome vale of years. They looked at old Dr. Heidegger, who sat in his carved arm-chair, holding the rose of half a century, which he had rescued from among the fragments of the shattered vase. At the motion of his hand, the four rioters resumed their seats; the more readily, because their violent exertions had wearied them, youthful though they were.  Todos abandonaron el tumulto y se estremecieron. Parecía, en efecto, como si el tiempo gris les llamara otra vez desde su juventud al valle oscuro y frío de los años. Sus miradas se fijaron en el doctor Heidegger, que permanecía sentado, manteniendo entre los dedos la rosa de medio siglo que había salvado de entre los trozos de la vasija rota. A una señal de su mano, los tres contendientes tomaron asiento, en su mayoría gustosamente, pues el violento ejercicio los había fatigado, incluso siendo jóvenes como eran.
"My poor Sylvia′s rose!" ejaculated Dr. Heidegger, holding it in the light of the sunset clouds; "it appears to be fading again."  —¡Mí pobre rosa! —exclamó el doctor Heidegger mientras sostenía la flor en las sombras del crepúsculo. —Me parece que otra vez comienza a marchitarse.
And so it was. Even while the party were looking at it, the flower continued to shrivel up, till it became as dry and fragile as when the doctor had first thrown it into the vase. He shook off the few drops of moisture which clung to its petals.  Así era, en efecto. Ante la mirada de los invitados, la flor comenzó a arrugarse y a contraerse hasta quedar tan seca y frágil como cuando el doctor la extrajo por primera vez de entre las páginas del libro. Finalmente el doctor sacudió de sus hojas unas gotas de humedad que le habían quedado.
"I love it as well thus as in its dewy freshness," observed he, pressing the withered rose to his withered lips. While he spoke, the butterfly fluttered down from the doctor′s snowy head, and fell upon the floor.  —También la amo así, igual que antes —dijo, acercándose la marchita rosa a los marchitos labios. Mientras hablaba, la mariposa también cayó de la cabeza blanca del doctor.
His guests shivered again. A strange chillness, whether of the body or spirit they could not tell, was creeping gradually over them all. They gazed at one another, and fancied that each fleeting moment snatched away a charm, and left a deepening furrow where none had been before. Was it an illusion? Had the changes of a lifetime been crowded into so brief a space, and were they now four aged people, sitting with their old friend, Dr. Heidegger?  Los cuatro invitados se estremecieron de nuevo. Un frío extraño, que no sabían si era del cuerpo o del espíritu, se apoderaba gradualmente de ellos. Se miraban unos a otros y les pareció que cada momento que pasaba borraba un encanto de sus rostros y dejaba un surco más profundo donde antes no lo había. ¿:Era una ilusión? ¿:Habían sido concentrados en tan corto espacio de tiempo todos los cambios de una vida y de nuevo se sentaban cuatro ancianos en torno a su viejo amigo el doctor Heidegger?
"Are we grown old again, so soon?" cried they, dolefully.  —¿:Estamos envejeciendo de nuevo? —exclamaban con angustia.
In truth they had. The Water of Youth possessed merely a virtue more transient than that of wine. The delirium which it created had effervesced away. Yes! they were old again. With a shuddering impulse, that showed her a woman still, the widow clasped her skinny hands before her face, and wished that the coffin lid were over it, since it could be no longer beautiful.  Así era, en efecto: el agua de la juventud poseía una virtud más transitoria que la del vino, y el delirio que causaba se había desvanecido. ¡Sí! Otra vez eran viejos. Con un movimiento tembloroso, que aún indicaba que se trataba de una mujer, la viuda se cubrió el rostro con sus huesudas manos y deseó que la tapa del ataúd descendiera sobre ella, si no podía volver a ser hermosa.
"Yes, friends, ye are old again," said Dr. Heidegger, "and lo! the Water of Youth is all lavished on the ground. Well--I bemoan it not; for if the fountain gushed at my very doorstep, I would not stoop to bathe my lips in it--no, though its delirium were for years instead of moments. Such is the lesson ye have taught me!"  —Sí, amigos míos, otra vez ustedes son viejos —dijo el doctor Heidegger—, y además el agua de la juventud se ha derramado totalmente. Por mi parte no lo lamento. Aunque la misma fuente manara al pie de mi puerta, no daría un paso para humedecer mis labios en su agua. ¡No! Aunque su delirio durara años en lugar de minutos. Esta es la lección que ustedes me han enseñado.
But the doctor′s four friends had taught no such lesson to themselves. They resolved forthwith to make a pilgrimage to Florida, and quaff at morning, noon, and night, from the Fountain of Youth.  Sin embargo los amigos del doctor no habían aprendido esta lección. Inmediatamente decidieron emprender una peregrinación a Florida para beber ahí, mañana, tarde y noche, a grandes tragos, del líquido maravilloso de la Fuente de la Juventud.

Traducción de Felipe González Vicens